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«Me parece fatal que este chico diga que ha gastado su beca en farra y alcohol y se quede a sus anchas», denunciaba  una estudiante de medicina de la Universidad de Bolonia. «Me parece un despropósito. Ensucia a los estudiantes que sí que usamos la beca Erasmus como corresponde». El mensaje iba acompañado de un enlace al canal de Youtube de Pablo González Torres, un estudiante alicantino que disfruta de esa ayuda para estudiar en esa misma ciudad italiana. ¿Qué podía contar que justificara la indignación de su compañera?

«Estaba con mis colegas Erasmus de cubatas por el bar y de repente veo en el móvil que me han ingresado un huevo de pasta en concepto de beca. Por suerte para mis amigos esa noche estaba muy feliz y acabé invitando a todas las rondas» – revela el universitario español en su vídeo. «No me han faltado motivos para gastar en salir de fiesta, viajar, comprar alcohol…». Un montaje cierra el vídeo en el que comprobamos la dolce vita de Pablo y sus amigos: playa, excursiones y diversión.

 

«Me expuse a quedar como un cretino, un niño consentido, pero era la manera de hacerme oír» – explica, resignado. «Y que me criticaran lo que quisieran». Las dotaciones de la beca Erasmus varían en función del país de destino y el centro académico de origen del estudiante. La de Pablo, como desglosa en su siguiente vídeo, asciende a 1050 euros, más un 30% adicional que recibirá al volver a casa. Su universidad le ha dotado además con 560 euros. Alquileres, compra y transporte sumado, calcula, le dio para mantenerse «hasta diciembre».

¿Por qué me humillé contando que me gasté la beca Erasmus en alcohol?

Fuente: ElEspañol

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