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Las universidades registran cancelaciones tanto de los alumnos que iban a enviar fuera como de los extranjeros que iban a acoge

 

Es una experiencia académica, pero también vital que atrae a numerosos estudiantes universitarios cada año. El programa Erasmus, con el que se pasa todo un curso o un cuatrimestre en otro país, tiene muy buena fama entre los jóvenes, pero para aquellos que pretendían disfrutarlo durante el ciclo académico 2020-2021 el escenario se complica por momentos y la pandemia amenaza seriamente con acabar con sus planes. Ante los numerosos rebrotes de coronavirus, el temor a salir al extranjero en una situación de emergencia sanitaria es cada vez mayor y ya son centenares los estudiantes de Castilla y León los que han decidido aparcar sus maletas y renunciar a las becas que les iban a permitir estudiar fuera a lo largo del próximo curso. El Covid-19 no sólo ha frenado a los jóvenes regionales, sino que también lo han rechazado algunos de los estudiantes que iban a acudir a la Comunidad para disfrutar de su Erasmus.

Todas las universidades públicas están registrando ya cancelaciones y, a tenor de la situación de incertidumbre actual, esperan que hasta septiembre se produzcan más. Algunos países exigen una prueba PCR y cuarentena a los españoles que llegan, y en otros no está claro que la docencia vaya a ser presencial y eso es algo que echa para atrás a muchos jóvenes. Poco podían imaginar los estudiantes que comenzaron con los trámites en 2019 —el proceso de solicitud y admisión es largo— este escenario y que un virus iba a hacer que muchos acabasen por decir «no» a una experiencia que llevaban años esperando. Hay casos en los que se está apostando por retrasar la movilidad de septiembre a febrero, pero cuando no es posible, son numerosos los que desisten.

«Clases online»

Con datos de finales de julio, de los 550 estudiantes que iba a enviar fuera la Universidad de Salamanca, 224 habían decidido renunciar y permanecer en sus facultades el próximo curso. Caerá también el número de alumnos extranjeros en la capital charra, pese a que es uno de los destinos españoles favoritos dentro del programa Erasmus. Los mil estudiantes de otras nacionalidades que suele acoger el Estudio salmantino se quedarán en este curso en los 758 que han confirmado, por el momento, su asistencia. Aún así y «dentro del desastre que ha generado la pandemia» la Universidad de Salamanca «no va a salir tan mal parada», explica su vicerrector de Relaciones Internacionales, Efrem Yildiz.

Al anunciar que apostaban por la «presencialidad» muchos estudiantes extranjeros han mantenido sus planes de acudir a Salamanca, sin embargo, en el caso de los que se van, no lo harán si las universidades de destino optan por la enseñanza online. «El espíritu del programa consiste en compartir experiencias ‘in situ’ y no tiene sentido acudir si las clases van a ser a distancia», reconoce el vicerrector.

Como institución académica no temen a las pérdidas económicas. «Serán más bien desde el punto académico para los que no puedan disfrutar de la experiencia y para la ciudad en general», considera. Lo que sí ha dañado a la institución es el tener que suspender los cursos internacionales de lengua española durante el verano. «Sólo se han impartido algunos de forma online», explica.

«Incertidumbre»

En el caso de la Universidad de Valladolid, las renuncias de estudiantes salientes superan ya las 200, mientras que 563 tienen previsto seguir con sus planes de irse fuera a desarrollar uno de los cursos de su carrera. La universidad, que en el pasado curso envió a unos 650 estudiantes al extranjero con beca Erasmus, prevé aún más renuncias.

Mermarán también las llegadas, según los datos aportados por la institución académica. Por el momento, solo han renunciado 45, pero de los 459 que han decidido continuar, sólo 232 se han registrado en el programa informático de gestión del programa. ¿Los motivos? Algunos se irán a partir de febrero y pueden hacerlo más tarde y otros esperan poder retrasarlo de septiembre a principios del próximo año. Entre los motivos de las renuncias están la «incertidumbre» o «la cancelación por parte de su universidad de la movilidad en el primer cuatrimestre sin posibilidad de cambiarla al segundo».

«La movilidad internacional se va a resentir en todo el mundo», afirma convenida la vicerrectora de Internacionalización de la Universidad de Burgos (UBU), Elena Vicente. Según los cálculos realizados por la institución a finales del mes de julio, 136 estudiantes habían renunciado a irse de Erasmus durante el próximo curso de los más de 400 a los que se les había adjudicado una plaza. Siguen con intención de viajar 273, pero donde sí se ha notado un bajón es en las llegadas: esperan recibir tan sólo 80 jóvenes de los más de 200 que acudían en los cursos pasados.

«Muchos de nuestros alumnos se iban a Italia y allí las universidades ya han dicho que la formación será online», explica la vicerrectora, que apunta también a que en algún caso las razones de las renuncias puedan ser económicas. No prevé un impacto importante ni en las arcas de la institución pública ni en sus indicadores objetivos, sino que asegura que la caída esperada en este curso será «coyuntural» y en los próximos ciclos las cifras se recuperarán. «Sí afectará a los estudiantes que querían vivir esta experiencia, aunque muchos lo pospondrán o quizá la desarrollen en sus prácticas», concluye.

Por último, en León las previsiones son que 62 alumnos renuncien y permanezcan en sus facultades, mientras que otros 300 siguen dispuestos a salir. En cuanto a los estudiantes entrantes, sólo dos han cancelado y esperan a 91. La pandemia afectará también a otros programas de movilidad que tienen las universidades. En el caso de la de León, ya ha registrado 92 cancelaciones de estudiantes que iban a viajar con programas diferentes al Erasmus.

 

Fuente: www.abc.es

 

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